Llámame

621 079 216‬

Por qué no termino de curarme de mi LCA

Volver al Blog de Neurología Funcional P-DTR

¿Te has operado hace meses, has hecho todo tipo de ejercicios, pero sientes que tu rodilla sigue sin responder como debería? Es muy frustrante notar que estás estancado y que el dolor crónico y las recidivas no desaparezcan, por más que hagas lo que te recomiendan los especialistas. 

En este artículo, vamos a tratar de forma clara las causas reales que están bloqueando tu recuperación. No se trata de que no te esfuerces lo suficiente, sino de que tu sistema nervioso y tu Ligamento Cruzado Anterior no se están comunicando bien. 

Descubre por qué el enfoque estándar en LCA se queda corto y cómo podemos solucionar este problema desde la raíz para que puedas volver a entrenar, jugar o simplemente vivir sin dolor o miedo a una recidiva, solucionando esa molesta disfunción que te frena a diario.

El impacto neurológico del Ligamento Cruzado Anterior

Pasar por el quirófano para reparar tu Ligamento Cruzado Anterior es solo el primer paso de un camino bastante exigente. Muchos deportistas y pacientes notan que, pasada la cirugía, llega un momento en el que la rodilla deja de asimilar la carga de entrenamiento o simplemente en el proceso tienes una recaída. Te encuentras con un dolor crónico que no cede, y la rehabilitación parece no dar más de sí. Para entender qué pasa, tenemos que dejar de mirar solo el tejido articular y empezar a prestar atención a cómo tu cuerpo está gestionando este problema.

Cuando te rompes el LCA, el daño va mucho más allá de la simple rotura de la estructura. En ese momento, miles de sensores nerviosos (neuroreceptores) se dañan, y tu cerebro entra en un estado de alerta máxima. Este fallo de comunicación es el motivo principal por el que sigues con dolor crónico mucho tiempo después de que el médico te haya dado el alta. Tenemos que entender que el Ligamento Cruzado Anterior es una estructura llena de sensores que le informan a tu cerebro sobre la posición exacta de tu pierna. Si hay una disfunción en estos sensores, tu cerebro inhibe la musculatura de la rodilla por simple precaución. Y la estructura puede estar curada pero el cerebro puede seguir percibiendo amenaza.

Aquí es donde la neurología funcional nos da las respuestas que faltan. Evaluando tu sistema nervioso, podemos saber exactamente qué musculatura y receptores están fallando. Usando la metodología P-DTR, buscamos ese error en los neuroreceptores articulares, musculares  o ligamentosos y lo corregimos. Trabajar esta parte neurológica es un aspecto fundamental en tu rehabilitación, porque si tu cerebro sigue detectando peligro, la rodilla sufrirá una sobrecarga enorme, y las probabilidades de sufrir una nueva recidiva se multiplicarán en cuanto vuelvas a hacer deporte de verdad. Por lo que para empezar una buena rehabilitación, la base sería empezar trabajando con la neurología funcional P-DTR todo tu sistema para desensibilizarlo, para posteriormente que el trabajo de fuerza  u otras técnicas de fisioterapia cobren sentido o potenciamos sus resultados.

Cómo la neurología ayuda a curar el LCA

Los músculos que se inhiben tras una operación de LCA

Ese estado de alerta del que hablábamos hace que tu cuerpo reaccione para proteger el Ligamento Cruzado Anterior operado. La reacción más habitual es la inhibición muscular. Básicamente, tu cerebro restringe la señal eléctrica al músculo cuádriceps de tu pierna operada. Lo hace a propósito para que no puedas hacer movimientos rápidos que pongan en riesgo la rodilla, pero esto a la larga te genera un dolor crónico por la debilidad adquirida y la falta de contracción. Por otro lado, en el tendón o en los tendones dónde cogen la plastia suele crear una hipertonicidad en el tendón dando lugar a tendinitis o dolores inflamatorios.

A la par de la inhibición del cuádriceps, esta disfunción hace que los músculos isquiosurales de tu otra pierna también se inhiban de forma refleja. Al final, alteras tu forma de caminar, repartes mal el peso y terminas con molestias en la espalda o en la cadera. Si no solucionamos esta falta de activación mediante neurología funcional P-DTR, te vas a frustrar levantando pesas en el gimnasio, corriendo sin conseguir mejoras definitivas. Gracias a la terapia de neuroreceptores P-DTR, logramos reactivar o relajar esos músculos para que se muevan como deben. Solo así, con una musculatura verdaderamente sana durante tu rehabilitación, tu rodilla estará a salvo de impactos y podrás olvidarte de cualquier recidiva.

Cómo afectan los antecedentes a una operación y rehabilitación del LCA

Tu historial médico importa mucho más de lo que crees cuando hablamos del Ligamento Cruzado Anterior. Las lesiones que hayas tenido antes y las cicatrices que tengas en el cuerpo cambian por completo cómo te mueves y la activación musuclar. La propia incisión de la cirugía del LCA crea una cicatriz que altera la tensión de los tejidos y la sensibilidad de la piel. Ese punto exacto envía información constante de alerta al cerebro, sumando motivos para mantener ese dolor crónico activo.

Si además resulta que en el pasado te operaste de apendicitis, te rompiste un hueso o has tenido esguinces repetidos, tu cuerpo ya arrastraba una disfunción o varias. Al sumarle ahora la rotura del Ligamento Cruzado Anterior, tu sistema nervioso se satura de información aferente y empiezan a dolerte zonas alejadas que antes estaban bien. Por eso, en un buen proceso de rehabilitación, es obligatorio revisar y tratar estas cicatrices de forma específica y personalizada.

Apoyándonos en la neurología funcional y la metodología P-DTR, conseguimos desensibilizar la zona de la cicatriz. El objetivo es que esa zona deje de mandar señales de peligro que limiten tus músculos. Si pasamos por alto tus antecedentes, el nuevo tejido del LCA va a soportar fuerzas que no le corresponden. Esa falta de control en el movimiento es lo que dispara el riesgo de una recidiva cuando intentes cambiar de ritmo o saltar en una pista deportiva.

Tipos de plastia y cómo influyen en el Ligamento Cruzado Anterior

El tejido que el cirujano elige para crear tu nuevo Ligamento Cruzado Anterior cambia bastante los tiempos de tu recuperación. Lo más normal es usar un fragmento de tendón de tus propios isquiotibiales o del tendón rotuliano. Esto significa que, para arreglar la rodilla, hay que hacer una incisión en un músculo que hasta ese día estaba perfectamente sano.

Por culpa de este doble daño anatómico, es muy normal que el dolor crónico que sientes los primeros meses no venga del interior de la rodilla, sino de ese músculo del que te extrajeron el tendón, que ahora tiene una disfunción importante para contraerse correctamente. Ese nuevo tejido necesita meses para adaptarse y vascularizarse, y durante ese tiempo, tu LCA es muy delicado a los sobreesfuerzos.

Si te pones a hacer ejercicios intensos sin tener un buen control de tus movimientos, tienes muchas opciones de sufrir una recidiva. Aquí, de nuevo, la neurología funcional nos puede ayudar a evaluar cómo tu cuerpo está gestionando la falta de ese fragmento de tendón. Trabajando con P-DTR, conseguimos que tu sistema nervioso reactive esa zona muscular donante, mejorando cómo tu cuádriceps o tus isquios absorben la fuerza. Hacer esto de forma segura es fundamental en tu rehabilitación, porque es la única vía para solucionar el dolor crónico y volver a rendir al máximo nivel.

Tipos de plastia disponibles para una operación de LCA

Cambios en el patrón coordinativo

Romperte el Ligamento Cruzado Anterior supone borrar el esquema natural con el que tu cuerpo sabía moverse. Al notar la inestabilidad en la rodilla, tu sistema nervioso adopta posturas defensivas casi al instante. El problema es que, si mantienes esas posturas alteradas mucho tiempo, terminarás desarrollando un dolor crónico muy limitante. Para que tu rodilla tolere bien la actividad física, tu cerebro tiene que restaurar su patrón motor original.

Esta disfunción neurológica hace que, sin darte cuenta, modifiques tu forma de caminar, correr o saltar de forma asimétrica. Todo esto somete a tu articulación a fuerzas muy dañinas. Llegados a esta fase de la rehabilitación, la neurología funcional es clave para reprogramar cómo tu pierna responde a la gravedad. Con las correcciones oportunas de P-DTR, logramos quitarte esas alteraciones al moverte y devolvemos la fluidez a tu zancada. Si te pones a hacer trabajo de hipertrofia sin corregir esto antes, vas a desgastar el cartílago de forma prematura, aumentando directamente las probabilidades de una recidiva segura.

Coordinación intermuscular e intramuscular

Para explicarlo de forma sencilla, la coordinación intramuscular es la capacidad que tiene tu cerebro de activar a la vez todas las fibras de un mismo músculo. Tras operarte del Ligamento Cruzado Anterior, esta capacidad eléctrica desciende drásticamente debido a la inflamación y al dolor crónico instaurado. Por otro lado, la coordinación intermuscular es la capacidad de activar varios músculos de la pierna en el orden exacto para ejecutar un movimiento articular más complejo.

La cirugía del LCA altera gravemente ambas variables. Como resultado, adquieres una disfunción importante donde tus músculos trabajan con milisegundos de retraso. Si intentas mover mucho peso sin tener esto ajustado, vas a generar una fricción constante dentro de la rodilla, frenando de golpe tu progreso.

Si analizamos estos fallos de activación con neurología funcional y los tratamos usando P-DTR, conseguimos ajustar esos tiempos de contracción a la perfección. Cuando logramos que tu cuádriceps, tus isquios y tus glúteos trabajen en equipo de forma exacta, la fuerza del impacto se disipa en el músculo y no llega a la articulación. Este avance en tu rehabilitación es el que realmente protege a tu Ligamento Cruzado Anterior, elimina la tensión que te causa dolor crónico y evita cualquier recidiva cuando retomes tus entrenamientos.

Cómo cambia la rodilla tras una operación de LCA

Sobrecarga del sistema propioceptivo

El Ligamento Cruzado Anterior de cualquier persona sana posee miles de neuroreceptores que informan al cerebro continuamente sobre la velocidad y el ángulo de la rodilla. A esta transmisión de datos la llamamos propiocepción. Cuando te rompes el LCA, pierdes esa información sensorial de manera repentina. Para compensar que no recibe datos de la rodilla, tu cerebro empieza a depender en exceso del sistema visual y del oído interno.

Por esto, es muy común que si tienes dolor crónico tras la operación, dependas muchísimo de la vista para mantener el equilibrio. Si intentas mantenerte sobre una sola pierna y cierras los ojos, notarás que pierdes la estabilidad de inmediato. Esta disfunción sensorial exige muchísima energía atencional a tu cerebro. Prescribir ejercicios sobre plataformas inestables en tu rehabilitación sin haber reducido antes esa excesiva dependencia visual es un claro error metodológico.

Con la neurología funcional evaluamos de forma exacta cuánto están intentando tus ojos suplir la falta de información de la rodilla. Utilizando P-DTR, reajustamos esa entrada de información para obligar a tu sistema nervioso a utilizar los sensores residuales de la rodilla operada. Quitarle esa carga de trabajo a tu vista reduce de manera exponencial el riesgo de sufrir una recidiva, logrando que el nuevo Ligamento Cruzado Anterior recupere su funcionalidad completa y eliminando la causa oculta de tu dolor crónico.

Cómo recuperarse del LCA de forma definitiva

Como has podido comprobar, la curación de tu rodilla va mucho más allá de hacer ejercicios genéricos de fuerza. Si llevas meses de rehabilitación y sigues atrapado en un dolor crónico constante que no te deja avanzar, tu sistema nervioso necesita un enfoque distinto. Seguir forzando la articulación cuando existe una disfunción de control motor activa solo va a aumentar drásticamente el riesgo de que sufras una nueva recidiva estructural en tu Ligamento Cruzado Anterior.

No te conformes con vivir con esas molestias diarias ni con verte obligado a bajar tu nivel deportivo. Nosotros somos expertos en localizar y corregir estos fallos neuromecánicos aplicando la neurología funcional. A través de la evaluación precisa que nos ofrece el sistema P-DTR, normalizamos las señales de tu cerebro para que tu LCA asimile por fin el trabajo físico, eliminando desde su origen neurológico ese dolor crónico que tanto te frena.

Si de verdad quieres dejar atrás la frustración, evitar cualquier recidiva y volver a disfrutar de tus entrenamientos y de tu vida al cien por cien, es el momento de poner tu rehabilitación en manos expertas. Contacta con nosotros para evaluar tu caso de forma totalmente personalizada. Solucionaremos esa disfunción limitante para devolverle a tu cuerpo y tu rodilla la estabilidad y la seguridad que necesitas.

¿Te ha gustado el contenido?

¡Sígueme en mis redes sociales o lee otro artículo!

Si crees que a alguien más le podría gustar… ¡Compártelo!

Artículos relacionados

Logotipo sin fondo Joaquín Ferrer Fisioterapia

La vida es mejor sin dolor, así que ¿por qué no ponerle solución?

Información

Teléfono

621 079 216‬

Email

joaquinferrer.fisio@gmail.com

Dirección

Av. Ángel Nieto, 8, 28660 Boadilla del Monte, Madrid

Banner Joaquín Ferrer Fisioterapia
ES
Joaquin Ferrer Fisio
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.